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Bosques sagrados (2).

La literatura y la arqueología no son las únicas fuentes para encontrarse con los bosques sagrados de Grecia. La Historia del Arte también nos los presenta. 

Templo de Hefesto en Atenas. Fotografía de Gregorio Torrealba

En Grecia el claro del bosque, ese lugar sagrado adornado con un altar, fue dejando paso a santuarios más complicados. La casa del dios apareció pronto, según cuenta ya Homero en el canto I de la Ilíada, y era una casa en realidad, con su tejado de materiales vegetales. Los primeros edificios sagrados, de hecho, semejan casas, tal como puede comprobarse al repasar los hallazgos de Olimpia (sus edificios absidados), Lefkandi (la gran tumba que incluyó una larga casa absidada con pórtico), o el llamado templo de Apolo Dafneforo, en Eretria. 
  
Estas construcciones en madera, adobe y ramaje para el tejado fueron monumentalizadas gracias a la extensión del alero alrededor de sus paredes, lo cual permitió mayor cobijo y, al mismo tiempo, complicó la construcción para tiempos futuros. En efecto, cuando el mundo griego fue convirtiendo paulatinamente sus templos de madera en templos de piedra, hubo de superar las dificultades que conllevaba la techumbre en piedra. 
  
Quizá lo más interesante fue que templos primitivos, como el que intramuros se construyó en Esmirna, se adornaron, antes y después de la construcción en piedra, con elementos decorativos del mundo vegetal. En Esmirna, de hecho, la secuencia es como sigue: un templo dedicado a Atenea, junto a la muralla de la ciudad, acompañado de un árbol, construido al estilo de la casa con ábside. Esmirna, fuertemente influida por el mundo oriental, adopta después un elemento arquitectónico nuevo, la columna rematada por un capitel vegetal que rodeará parcialmente el nuevo templo. Por su parte, el antiguo árbol sigue allí, esta vez rodeado de un muro. 

Santuario antiguo de Atenea en Esmirna
Santuario antiguo de Atenea con columnata exterior en Esmirna
Interior del templo de Neandria, con la columnata de capiteles protojónicos, hacia el 570 a. C.

En otra localidad de Asia Menor, Neandria, también se incluirá la costumbre oriental de decorar con motivos vegetales las columnas, y el interior de su templo principal también tendrá una columnata rematada por elementos vegetales, el famoso capitel de Neandria. 
  
Con el tiempo y la costumbre de adornar el interior, pero sobre todo el exterior, con columnas, todas en principio de madera, después todas de piedra, se creará una ilusión de bosque rodeando la casa de la divinidad, un bosque sagrado en piedra que, en lugares como el templo de Hefesto en Atenas, o el de Posidón en Istmia (dependiente de Corinto) también fueron circundados por fueron vegetación. 

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